La primera visita de Kevin “El piojo” Johansen a nuestro país en agosto del año pasado, lo introdujo como un intelectual callejero, risueño, irónico y apasionado quien junto a su banda The Nada cautivó a una audiencia ávida de conocer a este “des-generado” cantautor. En su segunda visita, de la mano de CAM Producciones el pasado 16 de mayo, llegó acompañado por el caricaturista argentino Ricardo Liniers Siri, se dio en plan acústico. Nuevamente el Corp Banca le cedió sus espacios, con un absoluto lleno total. “Lo dije la vez pasada, esta sala es como bifurcada, bisexual. Uno tiene que ser un camaleón… como Kirchner, para poder ver a ambos lados”, se le ocurrió a Kevin comentar a mitad del show.
Similar a un Storytellers de VH1, Johansen crea una atmósfera íntima, su única arma es la guitarra y las ocurrencias de Liniers, junto a un público cómplice, entretenido por las bromas del caricaturista amigo de Kevin. “Luego va haber un momento de venganza”, prometía el cantautor al verse mofado por Liniers. “No voy a cantar Kevin”, le refuta Ricardo.
Una tela blanca en el fondo reflejaba el escritorio de Liniers mientras dibujaba imágenes o frases que complementaban con las canciones del Piojo. Desde el arranque de “City Zen”, pasando por “Road movie”, “Ese lunar”, “No voy a ser yo”, los asistentes aprovecharon para tararear la letra y silbar junto a Johansen. “El palomo”, “No seas insegura” y “Fantasmas de carnaval” interactuaba con las risas que arrancaban los trazos de Liniers, el mismo Kevin aguantaba las ganas de voltear y ver qué clase de cosas construía su amigo, reproducidas desde el videobeam .
Johansen ya venía emocionado con la idea de repetir su aventura en Venezuela, quizás algo preocupado por ser la primera vez que la mostraba solo, sin su banda The Nada. El minimalista proyecto funcionó. Le daba importancia a las historias detrás de las letras, una especie de link emocional de las inseguras formas de enamorarse, la incertidumbre humana y las vicisitudes de la vida, explicadas en tono irónico e inteligente como curiosas anécdotas de las que nos reiremos al son de sus melodías. Durante “Fantasmas de carnaval” muestra un video del Wigstock, Festival al aire libre de Drags queens, grabado por Kevin en el 1995. “Miren como el Kevin le ríe a los chicos en ese video”, bromea Liniers. El mismo personaje que tiene el tacto de interrumpir al Kevin las veces que desea, reproduciendo una interesante química entre ambos. “Anoche soñé contigo” le seguía en el set luego de que el piojo explicara sus días en New York, precisamente donde se le ocurrió escribir “McGuevara’s o CheDonald’s”. Allí Liniers dibuja al Che Guevara con su boina y la “M” que simboliza a la mundialmente conocida tienda de comida rápida en el mundo, en tono de burla de lo que representa el capitalismo o el exceso de consumo del héroe argentino. “Hasta la McVictoria siempre” colocaba Liniers en papel o “No es muy revolucionario ser el empleado del mes”.

“Hindue Blues”, “El círculo”, “La hamaca”, la coreada y aplaudida “Desde que te perdí”, “Oops!” que le da título a esta gira y el libro que comparte junto a Liniers, sumaban minutos a su presentación. “Daisy”, “Down with my baby”, el estreno de un tema nuevo “Fin de fiesta” que saldrá en su siguiente álbum, obligó a leer y cantar algunas frases a Liniers. “Nos van a sacar de la sala si sigo cantando”, dice Liniers. Le siguen “La cumbiera intelectual” donde Johansen le cambió la línea a “Reggaetonera intelectual”. “Es el momento de enseriarnos y hacer una canción de de protesta”, saca una guitarra Fender Squier Hello Kitty Strat color rosada para entonar “S.O.S. tan fashion (Emergency!)” y la risa y emoción volvía al público. “Voy a comenzar a complacer a todos. Me estaba inspirando El Avila”, así que decidió tocar “Me fui pal monte” mientras Liniers reflejaba la ciudad y el Guaraira Repano dentro del plano.
La súper pedida “Guacamole” entraba entre las peticiones para luego saltarse el guión del show. Aparece Liniers, tomando la guitarra rosada de Hello Kitty, cuenta una historia de cómo las toallas sanitarias le salvaron de sus días de caminata en Londres y hasta en el Aeropuerto Heathrow. Así decide cantar Knockin' on Heaven's Door a lo Bob Dylan, hasta bromear en alaridos tipo Axl Rose cuando hizo el cover de este clásico. Kevin se le ocurre dibujar también para usurpar la profesión de su invitado amigo. Cuando Liniers se retira le pide a la gente que grite otra. “Esta es la única profesión donde a uno le piden otra. Un médico no dice por ejemplo, ‘usted tiene…’ se marcha y cuando le piden otra dirá ‘cancer’”, usa el humor negro que posee. Ya habían explicado que sí volverían pero que siempre es agradable sentir la emoción de la vuelta. El público pide otra. El concierto realmente finaliza con “Sur o no sur” y “La procesión”.
En una hora y cuarenta minutos Kevin Johansen demostró el poder que tienen sus canciones y la inteligencia que posee Liniers como contador de historias mediante gráficos. Ambos dominan el humor con la seriedad del caso. Parece que la fama de Johansen en nuestro país se verá reflejada durante sus consecutivos álbumes. Planea editar un CD/DVD en vivo que podría ser editado en Venezuela, antes de mostrar lo que será su quinta placa de estudio.
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DOS IRÓNICOS UNIDOS MEDIANTE PINCELADAS DE MÚSICA Y COLOR
Por Andreína Martínez Santiso (El Nacional)

Cada uno en su esquina minimalista, armados con sus respectivas herramientas de trabajo. A la derecha, una silla, un micrófono y una guitarra. A la izquierda, una mesa de dibujo, pinceles, hojas blancas, tintas y brochas. Cada uno sumergido en su arte, pero con un punto en común, el buen humor de dos irónicos argentinos: Kevin Johansen y Ricardo Siri "Liniers". Mientras uno coloreaba con su voz gruesa y seductora la atmósfera de la sala del Centro Cultural Corp Banca; el otro, con travesuras de niño, daba vida a las letras y notas musicales en trazos sobre papel… La unión de esta curiosa dupla en un escenario ¬idea que nació a partir del libro conjunto Oops!¬ jamás podría traducirse en un concierto convencional.
Antes que un show, la presentación parecía una reunión de los artistas en sus hogares porteños un sábado cualquiera por la noche, en la que sobran las anécdotas familiares y experiencias de vida; además de las tapas y las cañas. En esta ocasión, el público venezolano era un invitado excepcional del encuentro del par de creadores. Johansen y Liniers bromearon durante dos horas, con la complicidad que se profesan los amigos de infancia, aunque lo cierto es que se conocen desde hace pocos años cuando se confesaron la admiración mutua por sus trabajos. Vistieron con sencillez. El cantante lució un jean, una camisa a cuadros y franela verde. El caricaturista, con pantalones cargo (que terminaron veteados en pintura), franela azul con la figura de Snoopy y camisa azul desabrochada.
Los asistentes rieron mucho más de lo que cantaron. Todo empezó cuando el ilustrador del diario argentino La Nación hizo un dibujo de su visión de Caracas con el Ávila de fondo, varios edificios y una calle con carros; mientras Johansen interpretaba "City Zen" y "Road Movie". En la pintura no faltó el autorretrato de Liniers. Como hace siempre en sus historietas, se perfiló como un conejo y al intérprete nacido en Alaska de padre estadounidense y madre argentina, lo pintó con su look habitual y una guitarra en la mano. "¡Buenas noches, Caracas! Aquí estamos. Se juntaron el hambre con las ganas de comer", expresó el dibujante ¬quien podría trabajar también como humorista o hacer stand up comedy¬ al saludar a los asistentes con algunos de los coloquialismos venezolanos aprendidos desde su llegada al país. "No voy a cantar Kevin", advirtió Liniers a su compañero, pero rompió la promesa cada vez que pudo: tomó el micrófono para imitar los sonidos de armónicas y de guitarras, hizo algunos coros (desafinados) de las canciones y casi al final del concierto se atrevió a hacer una versión del clásico de Bob Dylan, "Knockin"on Heaven"s Door". En ese punto, las fronteras se borraron: el cantante dibujó torpemente, mientras el caricaturista entonó, lo mejor que pudo. "Ese lunar", "No voy a ser yo" y "El palomo" fueron retos artísticos para el dibujante, que se las ingenió para representar temas tan abstractos como el paso de la vida con una línea amarilla que atravesaba el pecho de un joven. El reto mayor, sin embargo, se lo lanzó Johansen con la canción "No seas insegura". "A ver cómo te las arreglas con esta", le dijo el cantautor. Liniers tomó la brocha y pintó la cara borrosa de una chica, encerrada detrás de unas rejas. "Ummm... Interesante, es una chica atrapada en el gris de su inseguridad, ¿no?", expresó Johansen luego de ver el resultado. "La pegué de casualidad", dijo el dibujante, tras estallar en una carcajada.

Las creaciones de Liniers se fueron acumulando en el piso.
Algunos asistentes solicitaron en vano, con gritos, que les regalaran los dibujos hechos para "Anoche soñé contigo", "El círculo, "La hamaca", "Mc Guevara o Che Donalds", tema que crítica la comercialización de la figura del Che Guevara. Liniers escribió frases que excitaron a la audiencia como "Hasta la Mc Victoria" o "No es muy revolucionario ser el empleado del mes". La noche transcurrió entre peticiones de canciones. Fue una larga lista que incluyó "Hindue Blues", "La procesión", la infaltable "S.O.S. tan fashion" ¬que Kevin Johansen interpretó con una guitarra rosada de Hello Kitty¬ y "Guacamole", canción que cerró la inolvidable presentación en Caracas de dos genios de la ironía, que ellos bien denominan tristeza disfrazada.
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KEVIN JOHANSEN + LINIERS = OOPS!
Por Verónica Rubial
www.oidossucios.com
Kevin Johansen se presentó por segunda vez en Caracas el sábado 16 de mayo, en el Centro cultural Corp Group. Pero cabe destacar que en esta oportunidad no vino acompañado de su banda The Nada, sino de su guitarra acústica y del caricaturista argentino Ricardo Siri, mejor conocido como Liniers. La iniciativa de este show nace a partir del libro titulado OOPS!, proyecto de ambos artistas, donde se reúnen algunas de las letras de los diversos temas del músico, representadas con dibujos exclusivos de Liniers.
En la cola muchos decían que venían a ver sólo a Liniers. Otros no tenían muy claro el papel del caricaturista en todo el asunto. Pero el hecho es que apenas se entraba a la sala se podía confirmar que en el escenario había sólo una mesa de dibujo y a su lado una guitarra y un micrófono. Esto ponía en evidencia que, independientemente de lo que pasara, la idea del show en vivo era presentar el libro en tiempo real. Media hora después de lo estipulado y mientras crecía la expectativa, los dos artistas pisaron el escenario, afirmando que la unión entre ambos se había dado “porque se juntaron el hambre y las ganas de comer”.
Entre risas y aplausos “City Zen” sirvió como el tema que rompió el hielo. “Ese lunar” “No voy a ser yo” y “El palomo” sonaron a continuación y se constató que la metodología era la siguiente: Liniers iba plasmando imágenes de acuerdo al tema de cada canción, donde una cámara colocada sobre su mesa de dibujo iba proyectando todo lo que éste hacía en una gran pantalla que servía como “backing” en el escenario.
Así se fue desarrollando un concierto muy íntimo. Ver a Kevin y Liniers era como presenciar una conversación entre amigos. Hablaban de cualquier tema, bromeaban entre sí o contaban anécdotas personales. En ocasiones Liniers no se limitó sólo a dibujar, sino que también hizo los coros y hasta acompañó a Kevin cantando estrofas completas en alguna que otra canción. Varios momentos fueron significativos. El primero fue cuando Johansen interpretó “Fantasmas de carnaval”. Kevin explicó que los visuales que se presentaron durante la canción fueron grabados por él mismo en 1995 (en este tema Liniers no dibujó), las imágenes mostraban un festival estilo carnaval gay, y al final él aparecía bailando sin parar. Se podrán imaginar el chalequeo que le montó Liniers... Otro fue cuando Kevin tocó “McGuevara’s o CheDonald’s”, primero porque nadie se esperaba que tocara esa canción, segundo porque el dibujo de Liniers fue genial: en el medio del papel estaba la cara del Che, con una gorra de McDonald’s, y escribió “"no es tan revolucionario ser el empleado del mes". ¿Por qué sonará como tema concurrido?

Finalmente, después de varias despedidas fallidas, otro de los momentos fue cuando los artistas intercambiaron papeles. Kevin dibujó y Liniers tocó -con una guitarra de Hello Kity- la única canción que se sabía: “Knocking on heaven’s door”, original de Bob Dylan. La interpretación fue fatal. Pero el cuento que echó antes (que se puso una toalla sanitaria femenina en una herida que tenía en el pie para que le funcionara como curita, para poder caminar por las calles de Londres) estuvo mucho mejor. Para finalizar la velada –porque más que un concierto, fue una velada- Kevin no pudo dejar pasar las solicitudes en vano y cerró con sus temas más conocidos “Sur o no Sur” y “La procesión”.
Quién se iba a imaginar que dos artistas tan dispares podrían integrarse de tal manera, que hasta cierto punto su dinámica parecía estar coordinada. Obvio que ya existe una costumbre entre ambos, pero les aseguro que la improvisación en este show fue la protagonista. Lo que sí queda claro es que más que disparidad, estos dos artistas comparten ciertos aspectos básicos: su genialidad y su ironía. Excelente show, y punto.